Cómo manejar el estrés cuando padeces de SIBO

mujer estresada con pila de folios

En el post anterior, hablamos del impacto del estrés en el sistema digestivo y el SIBO.
Ahora, te explicaremos la importancia de tener la mentalidad adecuada cuando tienes SIBO y algunas técnicas probadas para ayudarte a manejar el estrés.

La importancia de tener la mentalidad adecuada

Muchos de nosotros pasamos por la vida sin ser conscientes de la conversación interna negativa que ocurre en nuestras mentes. Cuando nos sentimos frustrados, tendemos a dudar de nosotros mismos y pensar en los resultados negativos que pueden ocurrir en nuestras vidas.

Esta conversación interna negativa puede ser perjudicial, ya que limita tu capacidad para creer en ti mismo. También puede obstaculizar dramáticamente tu camino de regreso a la salud. Es por eso que tener la mentalidad adecuada es esencial cuando se trata de estrés y de una enfermedad crónica como el SIBO.

Tener una mentalidad positiva te permite crear mejores relaciones, enfrentar desafíos de manera positiva y, en última instancia, mejorar tu salud y bienestar.

5 Formas de reducir el estrés y desarrollar una mentalidad positiva

Meditación y ejercicios de respiración profunda

La meditación es beneficiosa para tu salud y bienestar en general, ya que puede ayudar a que tu mente y cuerpo se relajen. Permítete unos minutos todos los días para relajarte y escuchar meditaciones guiadas básicas. Hacer esto te ayudará a reducir el estrés, mejorar el enfoque y liberarte de pensamientos distractivos.

La respiración profunda también puede ayudar a calmar tu sistema nervioso y cambiarte del modo simpático (lucha o huida) al modo parasimpático (descanso y digestión). Intenta hacer algunos ejercicios de respiración antes de comer. Esto puede ser extremadamente útil, especialmente si estás experimentando síntomas de SIBO después de comer. Simplemente toma algunas respiraciones profundas hasta que te sientas más tranquilo. Si te sientes estresado mientras comes, haz una pausa por un tiempo y realiza algunas respiraciones profundas adicionales.

Dedica tiempo para ti

Hay momentos en los que sentimos que estamos demasiado ocupados para dedicarnos tiempo a nosotros mismos debido al trabajo u otros compromisos. Sin embargo, hacer algo que te haga sentir bien puede ayudar a reducir tu estrés y aclarar tu mente.

Dedica tiempo para ti sin distracciones de vez en cuando. Una forma efectiva de hacerlo es reservar un tiempo en tu calendario para tu tiempo personal. Mira tu agenda semanal y programa actividades que puedas hacer solo. Puede ser tan simple como ver una película, pasear a tu perro o salir a hacer un masaje. Recuerda, nunca deberías sentirte culpable por dedicar tiempo para ti.

Asegúrate de dormir suficiente

Tener una rutina de sueño saludable es muy importante. Cuando has dormido bien, tu respuesta física al estrés y la ansiedad mejora, ya que tu cortisol ha tenido la oportunidad de regularse mientras duermes.

Comienza por mantener una rutina regular de sueño. Intenta acostarte y levantarte a la misma hora todos los días. También es útil configurar una alarma en tu teléfono para que te recuerde cuándo debes ir a la cama.

Si aún tienes dificultades para establecer una buena rutina de sueño, convierte tu habitación en un santuario del sueño. Mantén tu habitación ordenada, fresca, oscura y tranquila en la medida de lo posible. También puedes invertir en colchones, almohadas y ropa de cama que hagan que tu tiempo de sueño sea más cómodo.

Ten en cuenta que crear un ambiente tranquilo puede marcar una gran diferencia para ayudarte a obtener un sueño de alta calidad, así que identifica lo que te hace sentir relajado en la habitación.

Escribe tus pensamientos

Escribir es una excelente manera de manejar el estrés y la ansiedad. Pasar tiempo recopilando tus pensamientos puede ayudar a mejorar tu estado de ánimo y permitirte ver el panorama general. También es una excelente manera de empoderarte, hacer un seguimiento de tu estado de ánimo, identificar conversaciones internas negativas y cambiar tu forma de pensar.

Toma nota de tus pensamientos a lo largo del día para evaluar la frecuencia con la que ocurren pensamientos negativos. Piensa en las cosas que te preocupan. Una vez que los hayas escrito, pregúntate qué se puede hacer para resolver cualquier problema o mejorar las cosas. Hacer esto te ayudará a sentirte en control, obtener información y ver la vida desde una perspectiva diferente.

Habla con alguien

Algunos afectados por el SIBO se alejan de las conexiones sociales cuando están estresados o experimentan síntomas. Sin embargo, conectarse con personas que te aman y te apoyan independientemente de tu situación de SIBO es muy importante. Rodearte de personas positivas y hablar sobre tus sentimientos con ellas puede ayudarte a liberar la tensión que necesitas.

Nuestra familia y amigos tienen el poder de animarnos, lo que hace que nuestro viaje de regreso a la salud sea más fácil. Entonces, si te sientes estresado, ya sea por tu condición o cualquier otra cosa, habla con tus seres queridos o un psicólogo que pueda apoyarte.

Además, trabajando con un profesional conocedor del SIBO, no sentirás que debes saberlo todo y podrás poner tu tratamiento en manos expertas. Date un gusto con un masaje o realiza algún tratamiento corporal regular, como la manipulación visceral. Establece metas realistas y alcanzables. Programa un momento para planificar tu día, semana o mes, de manera que puedas identificar lo que es importante abordar ahora y qué puede esperar. Encuentra las cosas que te brindan alegría. Ya sean grandes o pequeñas, estas cosas pueden actuar como un rayo de sol detrás de las nubes oscuras que pueden ayudarte a manejar tu estrés y ansiedad eficientemente.

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